El punto de partida
El negocio era sólido, pero el proceso de cobro sangraba dinero. Como las horas se anotaban en planillas separadas — una por persona, a veces una por proyecto — el cierre de mes se convertía en una reconstrucción detectivesca. Y cada hora que no se lograba documentar a tiempo era una hora trabajada que nunca se facturaba.
Lo que construimos
- Registro de horas en el momento: cada profesional imputa sus horas al proyecto correspondiente, desde el navegador o el celular, sin esperar a fin de mes.
- Tablero de proyectos: los responsables ven horas consumidas, presupuesto restante y rentabilidad en vivo, no en retrospectiva.
- Facturación automática: al cierre, la plataforma propone la factura por cliente y la emite vía facturación electrónica, conectada al SII.
El resultado
El cierre mensual pasó de tomar días a resolverse en horas, y la empresa empezó a cobrar horas que antes simplemente se perdían en el desorden de las planillas.
Por confidencialidad con nuestro cliente, presentamos este proyecto por sector y tipo de solución, sin nombre de marca.