El punto de partida
El contenido era bueno y se vendía, pero la operación detrás era artesanal. Verificar un pago era revisar transferencias a mano; dar acceso era compartir una carpeta; certificar era armar un PDF uno por uno. Cada alumno nuevo sumaba trabajo manual, y la experiencia se sentía improvisada frente a plataformas más pulidas.
Lo que construimos
- Catálogo con pago en línea: el alumno compra y obtiene acceso al instante, sin intervención manual.
- Reproductor con seguimiento: avance guardado por lección, para retomar donde quedó.
- Certificados automáticos: al completar un curso, el certificado se genera y se entrega solo.
- Comunidad integrada: un espacio para preguntas, discusión y contacto con los relatores.
El resultado
La operación dejó de escalar con trabajo manual: hoy un alumno nuevo no agrega carga al equipo. Y el espacio de comunidad, más que un extra, se volvió una de las razones por las que los alumnos se quedan.
Por confidencialidad con nuestro cliente, presentamos este proyecto por sector y tipo de solución, sin nombre de marca.